jueves, 7 de mayo de 2015

Una oportunidad...

 Una oportunidad perdida ganada

Voy a empezar por el final: la mesa redonda, celebrada ayer con representantes de los principales partidos políticos de la región, fue un rotundo éxito... aunque la asistencia masiva de las enfermeras quedara en un deseo muy alejado de la realidad para los que allí estuvimos escuchando  la visión y propuestas de los ponentes sobre la Enfermería asturiana, la presente y la futura.

No sólo eso, que no era poco, sino que además se agradeció la animosa participación de los asistentes que preguntaron, propusieron y hasta "cantaron las cuarenta" a algunos de los allí presentes.

Honestamente yo era de los que esperaba una presencia más numerosa de público, que no comprendo muy bien por qué, no entendió la importancia de esta reunión, o al menos no como yo la concibo.

Hubo quien se quedó con sus hijos, o en otros menesteres, que aunque muy importantes no dejan de ser cotidianos. La mesa redonda, ordinaria no es que lo fuera:

Es la primera vez, que yo recuerde, que se celebra algo así relacionado con la Enfermería y, a juzgar por la cantidad de apuntes que los políticos tomaron de lo que manifestaron los asistentes, es la primera vez que éstos palpan la realidad de las enfermeras, en vivo y en directo. El sentir general del coloquio es el enorme desconocimiento sobre nuestra profesión. Eso y que prevalece una visión sesgada y tópica de la misma, pero claro, la historia la construyen los ganadores... De eso trataba ayer la mesa: ¿Hay vida inteligente en la tierra? Oigan, estamos aquí!!

Hubo quien no acudió porque considera que los políticos no merecen su tiempo...
Pues bien, les aseguro que cualquiera de los políticos (en sentido no literal, porque tienen otras profesiones) que ayer acudió, tenía muchas otras cosas en qué emplear su tiempo. Incluso muchos seguramente que tenían los mismos motivos para no asistir que aquellos que no vinieron... Y no pudieron ser más claros: las enfermeras estamos lejos de dónde se toman las decisiones, las que afectan a nuestros pacientes y nuestra labor. Ellos vinieron a escucharnos porque saben muy poco de nosotros y lo que conocen es por boca de otros profesionales. Ellos dedicaron un tiempo (más de 3 horas) y un esfuerzo de forma altruista, sin tener obligación ninguna.

Hubo quién no quiso venir porque para eso están los liberados sindicales y otros agentes... que vayan ellos.
Al margen que eso no es cierto, porque no están para representar a un colectivo entero como es el enfermero sino a sus afiliados, suponer que estos van a exponer tus problemas y querer solucionarlos en la dirección que tú deseas, es de una candorosa ingenuidad.

También hubo quien no se enteró... no será por falta de eco en las redes sociales, ni por anuncios. Para estos sólo puedo decir que no hay más sordo que el que no quiere oir, ni más ciego que el que no quiere ver. Ah, y también más conformista que el que no quiere cambiar las cosas. Pero eso es harina de otro costal.

Lo malo de suponer que la culpa de los problemas siempre la tienen los demás, es que la solución nunca dependerá de uno mismo.

De eso trataba ayer el coloquio, de tomar conciencia de nuestros problemas y de plantear alternativas. Y cuando digo nuestros me refiero a los particulares de cada uno, los colectivos, los de nuestros pacientes y los estructurales del sistema sanitario (público y privado), todos ellos interrelacionados...

Termino con una cita que resume esta entrada:

"La culpa no está en el sentimiento, sino en el consentimiento". Bernardo de Claraval