domingo, 3 de mayo de 2015

Nobleza obliga.


Estimado Sr. Presidente: (Permítame el eufemismo y familiaridad como recurso literario, en realidad esta carta podría dirigirse a tantos presidentes...)


Me dirá usted que para qué me meto yo en batallas lejos de mi tierra, y quizás tenga razón, pero esa batalla que se libra en su feudo, tiene mucho que ver con la que se lidia en el de su amigo Don Emilio, en la que sí me encuentro bastante implicado, y porque además lo que sucede en su comunidad es lo que se viene repitiendo en todo el territorio nacional (Sí, no es nuevo ni original, no es original del Sr. Marín, ni de su comunidad, hace poco pasó en León, y antes pasó en Asturias, y sí, algo parecido ya pasó en Zaragoza más de una vez, incluso hay historias más rocambolescas en otras comunidades autónomas.)

Créame cuando le digo que el asunto colegial en España es el mayor problema al que se enfrenta la profesión de Enfermería, aunque supongo que usted, como el presidente colegial de mi autonomía y otros tantos, estará encantado con el desencanto de tantos profesionales, con su dejadez y pasotismo, que les permiten hacer a placer con el presupuesto que le proporcionan las cuotas obligadas y por supuesto no verá como yo el problema, es más ¿Qué problema?

No sé cuántas profesionales votan (Ay! perdón, que hace años que no hay elecciones en su comunidad, no solo es en la mía), o acuden a las épicas asambleas generales a exigir sus derechos o exigir transparencia o simplemente a votar los presupuestos y cuentas de la ilustre entidad; en realidad da igual, me imagino que como en mi comunidad aunque los presupuestos fuesen rechazados usted podría hacer en el colegio casi lo que le da la gana sin prácticamente dar cuentas a nadie.

No le conozco personalmente y no puedo por tanto valorar su honorabilidad (La doy por tanto por intachable), pero sí me tiene que reconocer que este asunto, el de la democracia en las instituciones colegiales enfermeras huele raro... y estoy seguro de que precisamente aunque solo sea por salvaguardar la honorabilidad de tantos presidentes de colegios deberíamos al menos debatir sobre el modelo electoral que marcan prácticamente todos los estatutos colegiales de España.

En la última resolución del colegio de Zaragoza hacen referencia a que si se diese  por buena la candidatura "disidente" se haría agravio comparativo con otros profesionales que no pudieron presentar candidaturas, sin embargo no se ofrece un periodo de subsanación o enmienda en el que tanto unos como otros pudieran rectificar, cambiar,...y además siempre esos plazos tan apretados...avisos apurados...

No sé que es lo que pasa, pero al final siempre tiene que repetir mandato la candidatura oficial, las enfermeras no quieren comprometerse... fíjese usted en Don Emilio, en Asturias, más de 80 años y currando solo por amor a la profesión.

Y claro surgen dudas y gente como yo que considera que la situación es indecente, porque las enfermeras no participan, y cuando quieren participar no hay elecciones o no se les hace caso, y basta con leer los estatutos de cualquier colegio para darse cuenta del montaje,...

Se supone, que gente como ustedes, nuestros líderes, deberían tener conductas intachables, deberían cuidar de la profesión, fomentar que las enfermeras participaran, cuidar de su gente. Sin embargo permítame el atrevimiento no cuidan la profesión, y si pueden evitar que la gente participe lo hacen, ejemplos como el de Asturias rechazando más de 1000 firmas solicitando una asamblea extraordinaria, o las elecciones de Zaragoza no son puntuales, son lo habitual.

Si de verdad quisieran fomentar la participación de la enfermería en los colegios, cambiaría los estatutos para que fuese posible acceder, participar y ejercitar el derecho como colegiados de los profesionales. Con el escasísimo respaldo social que usted tiene, se esconde detrás de unos estatutos antidemocráticos para no dejar la poltrona, manteniendo una situación indecente.

Si tiene usted un mínimo de la honorabilidad, nobleza o decencia que debería conllevar su cargo tiene usted potestad para cambiar las cosas...

...nobleza obliga.