domingo, 17 de agosto de 2014

Revolviendo el debate de la colegiación obligatoria.

Este debate está nuevamente de moda. Quizás llegamos tarde a él, quizás en el futuro se reabra el debate de la colegiación, pero como hay río revuelto y existen propuestas de insumisión al cumplimiento de la ley, pensamos que es bueno reabrir la Caja de Pandora y ver qué piensa la gente, ahora que parece que hay una mayor exigencia en el cumplimiento de la ley. (Veremos si es cierto).

Quizás la colegiación obligatoria sea un mal menor

Ya hace tiempo, otros antes que nosotros abrieron con muy buenos criterios este debate.

Desde luego, que nos obliguen a algo (Más aun si hay que pagar...) no nos gusta a nadie, la cuestión que se plantea es el por qué se justifica esa "obligación" y por qué el tribunal constitucional la permite (Frente al derecho de libre asociación), aun cuando obliga a que se justifique suficientemente.

Por eso el debate de colegiación obligatoria creemos que no debe estar ligado a los servicios que ofrece el Colegio, o a si éste funciona mejor o peor. La obligatoriedad de la colegiación está más ligada a lo que no es el colegio que a lo que es, más aun está  ligada a la realidad social de la profesión más que a las personas que a día de hoy dicen representarla.

¿Que quiero decir? Me explicaré.

El anteproyecto de ley, justifica la obligatoriedad de colegiación  cuando "se trata de actividades en que pueden verse afectadas de manera grave y directa determinadas materias de especial interés general y que la colegiación es el instrumento más eficiente de control del ejercicio profesional para la mejor defensa de los destinatarios de los servicios".

Es decir que la obligatoriedad de colegiación tiene dos premisas: Que afecte a materias de especial interés de forma directa y grave, y que no haya un instrumento mejor para defender los derechos de los servicios.

Respecto a la primera premisa, creo que no la discutiremos, y estaremos de acuerdo en que la salud y más a dia de hoy en España, es una materia de especial interés, y la actividad que realizan las enfermeras incide de forma directa y probablemente grave en la mencionada materia.

Podríamos discutir si realmente nuestra aportación es grave o importante, si se podría sustituir por otros profesionales menos formados o baratos, si se aprecia nuestra labor en los resultados en salud, si a día de hoy y teniendo en cuenta un "lento" proceso de mercantilización de la sanidad o trasformación de sanidad pública en "medicina" privada, el valor dentro del sistema va a seguir siendo el mismo... y quien va a pelear porque así sea...pero posiblemente sea harina de otro debate, y siendo enfermeros no tiene sentido que dudemos nosotros mismos, ya hay y habrá quién cuestione el interés de nuestra labor.

La segunda premisa, es quizás más discutible. ¿Es realmente un sistema de colegiación obligatoria la mejor manera de controlar el ejercicio profesional? ¿Se os ocurren otros métodos? ¿Quién debería controlarlo? ¿De qué manera?. Seguro que todos tenemos diferentes y enriquecedoras respuestas a estas preguntas y sin duda otras interrogantes pueden aparecer en este debate... ¿Debe ser el gobierno quien controle este aspecto?, ¿Cómo?, ¿Local, autonómico o central?, ¿Debería existir un sistema similar al NICE inglés que controlase estos aspectos?

Es más que evidente que una organización colegial como la que tenemos a día de hoy no garantiza nada a los profesionales, pero mucho menos a los ciudadanos (En quienes se centra la premisa en cuestión), pero que el sistema que tenemos funcione mal ahora (Fundamentalmente por las personas que lo gobiernan y quienes sostenemos a estas personas que no somo otros que los propios enfermeros) no debería suponer que dejásemos el control de la profesión en manos de "otros" o ¿sí?

Aunque no tengo cifras contantes y sonantes, me atrevería a decir que el nivel de asociacionismo de nuestra profesión es realmente bajo, probablemente de forma irregular en diferentes ámbitos, especialidades o zonas, pero es de suponer que si la colegiación deja de ser obligatoria la tasa de asociación voluntaria va a ser muy baja. ¿Pueden entonces gestionar las diferentes asociaciones profesionales los intereses, anhelos y necesidades de nuestro gremio?, ¿Cómo y hasta dónde?, ¿Con qué representatividad?

Esta idiosincrasia propia de nuestra profesión, no la debemos olvidar tampoco, porque una cosa es un corporativismo casposo y cerrado a la sociedad, que muestra directivas de colegios que poco se parecen a la realidad de la profesión y otra cosa es ese profundo desinterés que la profesión tiene respecto al desarrollo de si misma, que abandonó la gestión de la misma a personas inadecuadas (eufemismo), y es capaz de ceder su control y futuro a terceros ajenos por no pagar una cuota o por simple pereza.

Y tú, ¿qué opinas?