domingo, 4 de enero de 2015

¡Respeto!

Aunque para algunos sea innecesaria la aclaración, conviene exponerla:
El que nos traten como imbéciles, no significa que lo seamos.

Lo ocurrido el día de fin de año en la sede del CODEPA deja en simple anécdota el revuelo de las campanadas de Canal Sur, si bien pudiera alguno cuestionarse que tal vez fuera el encargado de ese ridículo televisivo el Auditor del propio colegio, ausente en la Junta por tener que hacer un misterioso viaje...

Ante una respuesta sin precedentes, gracias a la enorme paciencia y voluntad de los asistentes no se vivieron momentos de pánico y a pesar del desgobierno de la Junta que permanecía de brazos cruzados, lo único que los enfermeros allí presentes obtuvimos fue la enésima falta de respeto a la profesión. No lo digo yo, lo dijeron los propios asistentes en el turno de ruegos y preguntas. Por cierto el más repetido, más que un ruego un clamor, el de que esta actual Junta dimita y convoque elecciones.

Ya es hora de que la Enfermería despierte del letargo en el que lleva sumida demasiado tiempo. 
Al margen de la enorme satisfacción que me produjo semejante volumen de profesionales asistiendo, pese a todas las trabas y jugarretas, a una asamblea ordinaria del CODEPA, lo que de verdad me impresionó fue la sensación de unidad que por fin se ha logrado. Había allí profesionales de todos los ámbitos: docente, gestor, asistencial, investigador, público, privado, de esta o de aquella especialidad, recién titulados, veteranos, jubilados, "enfermería de pie de cama", directores, mandos intermedios... y muchos más que no pudieron acudir, aunque estuvieron allí con nosotros de una u otra forma. 

El gran mérito del Emilismo (o Losismo, o Alfonso-Romanismo si se prefiere) es el de haber logrado algo imposible hasta hace poco: la unidad de toda la enfermería pidiendo respeto a la propia profesión. 
Ese es su verdadero legado.