jueves, 2 de marzo de 2017

Debate sobre la prescripción enfermera en el Congreso




Aunque para la mayoría de las enfermeras pasó desapercibido, el pasado 23 de Febrero, sí, hace justo una semana, tuvo lugar en el Congreso de los Diputados un debate en el seno de la Comisión de Sanidad alrededor de la famosísisma #prescripciónenfermera. Ya la fecha (23F-"todo el mundo al suelo") nos hacía temer lo peor, pero somos tan ingenuos que creíamos que podía significar una futura efeméride para la profesión. Obviamente, nos equivocamos. 

En esta ocasión, creo que es de ley que echemos algunas flores a la profesión, por fin en el debate participaron dos diputadas que, además, son Enfermeras. Aunque sigue siendo cierto que en la comisión  tenemos poco peso, es un hecho que podemos considerar histórico y que, por supuesto, debemos valorar en su justa medida. Es tan importante que las enfermeras tomemos conciencia política, que dispongamos de un discurso y defendamos en estos foros nuestra contribución a la sanidad, que aunque lo que pasó en esta ocasión tiene poca explicación, debemos congratularnos todos de que estas compañeras nuestras hayan liderado el debate (considero que el resultado poco tiene que ver con las diputadas y su labor, sino mucho más con interesados agentes externos).

Vaya pues por delante nuestro agradecimiento a personas como Marta Sibina y  Victoria Begoña Tundidor, por su presencia y compromiso, independientemente de ideas políticas o de que las cosas salgan como uno cree que deberían salir; disponer de enfermeras diputadas que además ejercen como tales es un lujo que hasta hoy no habíamos disfrutado. Aprendamos de ellas, y animémoslas a  seguir tirando del carro. Ellas (y muchas otras que aún no han dado el paso, o no han roto el techo de cristal) deben liderar el futuro de la profesión en el entramado ejecutivo y legislativo. Alzar el nombre de la Enfermería allá donde otros no se atreven o son incapaces...

Ni que decir tiene que hemos conocido algún otro "enfermero" diputado autonómico, que no ha ejercido en este sentido ni mucho menos. 

Pero no nos desviemos del tema, que además no sería bueno alargarlo más de lo necesario. En la Comisión de Sanidad lo que se debatía era una Proposición No de Ley (PNL), que presentaba el Grupo Socialista, en la que se planteaba la Derogación del famosísimo e infame Real Decreto 954/2015 de prescripción enfermera del que ya hemos hablado y hablado, aunque seguro que no lo suficiente. Recordamos que las PNL, aun siendo aprobadas, no vinculan en absoluto al Gobierno a cumplirlas; si bien una buena PNL con un gran respaldo no debería ser desdeñada por ningún gobernante. Especialmente si gusta de llenarse la boca con palabras tan atípicas como "democracia".

El debate podéis recrearlo en vídeo,  leerlo aquí o descargar en PDF ; y ya ha sido resumido por JL Badallo en su blog y debatido ampliamente en twitter, pero nos gustaría hacer un pequeño resumen a nuestra manera, ya que quizás podamos aportar algo de luz y una visión diferente o con nuevos matices.
  • La apertura de juego por parte del Grupo Socialista, por medio de su portavoz Victoria Begoña Tundidor, creo que la firmaría cualquier persona coherente, y más aun si es enfermera. La exposición estaba bien preparada y se nota que detrás había Enfermería, mucha Enfermería. 
  • Sin embargo, a continuación, el grupo parlamentario Ciudadanos con el Sr. Igea como portavoz dejó claro, con una muy sencilla y clara intervención, que compartiendo los criterios de la primera, cualquier acción será inútil si no se cambia la Ley que precede al Decreto, por lo que propuso una enmienda a la PNL que cualquier enfermera firmaría, y es que se proceda a cambiar la muy mejorable Ley también. 
  • La intervención de Marta Sibina, Unidos Podemos-En Comú Podem-En Marea , en forma de cuento, pero muy pragmático, ilustró perfectamente la situación. Todo iba de maravilla, pensábamos quienes seguíamos con ilusión el debate; TODOS en la misma línea, todo bien fundamentado y orientado al noble fin de que las enfermeras podamos aportar al sistema sanitario un valor añadido coherente con nuestra capacitación y competencia (que por otro lado, ya se desarrolla en el sistema).
  • El representante de ERC Sr. Oloriz Serra refrenda lo hablado hasta el momento... nos frotamos las manos...
  • Irrumpe en este momento el representante del PP (por cierto, el único No Sanitario), y basa su disertación en vaguedades  y conceptos vacíos que poco o nada tienen que ver con lo que se está tratando en el debate; y aparecen a destiempo términos como seguridad del paciente, cronicidad, planes de cuidados, procesos asistenciales, historia clínica electrónica... Y digo yo... ¿Dónde aparecen todas estas cuestiones en la famosísima Ley del Medicamento? ¿No sería necesario que la ley se adaptara a esta realidad asistencial? Dejemos esto que da para otra entrada muy sesuda... desde luego mucho más coherente que las cantinelas de la mesa coja de dos patas.
  • Felizmente el representante del Grupo Mixto volvió a la realidad del debate y fijó su posición en apoyo de la PNL. 
Una vez todos han hablado toca al Grupo Socialista comunicar si acepta o no  las enmiendas...
Cualquiera hubiera pensado que se podría aceptar hasta la del PP por inocua, dando por hecho que se aceptarán las de los otros grupos, todas en la misma línea que las del PSOE.
Pero la cosa, inexplicablemente, empieza a torcerse, si es que no había nacido rana ya de origen.
La portavoz del Grupo Socialista comunica que lo están "pensando y debatiendo" así  que se deja la votación para el final de la reunión. Algo raro está pasando... y los hilos no paran de moverse...
El resultado es que el Grupo Socialista (o quienes hayan presionado) decide no aceptar las enmiendas. No se ponen de acuerdo y la moción es rechazada.



Pero... ¿Qué pasó? o ¿Qué entendemos que pasó?

El PSOE (y los agentes que presionaban a este grupo) no estaba dispuesto a proponer o aceptar un cambio en el artículo 77 de la Ley de Uso Racional del Medicamento para que considerara agente prescriptor a las enfermeras tal y como sí lo hace con los podólogos, odontólogos o médicos. Los otros grupos entendían que, lógicamente, sin este cambio la PNL no servía absolutamente de nada (De poco iba a servir en cualquier caso...).

Resultado... juzguen ustedes mismos. Nadie se pone de acuerdo. Bueno, eso no es del todo cierto:
CiudadanosPodemos, se ponen de acuerdo en que hay que derogar el Decreto y además modificar la Ley que lo origina.
Llama la atención que los nuevos partidos políticos sean capaces de pensar de un modo más flexible y abierto, con mayor altura de miras y desde luego con mayor sentido común. Tal vez los partidos "tradicionales" sean incapaces de librarse de estereotipos y viejas rencillas.

En mi opinión falla el planteamiento del debate, prescribir no es un "derecho"de las enfermeras como colectivo, ni como profesión. Que las enfermeras en el ámbito de sus competencias prescriban es una oportunidad para la mejora del Sistema Sanitario, y en esos términos se debe plantear: en mejora de la seguridad, en sostenibilidad del sistema, en mejora de los procesos asistenciales, de la gestión de los cuidados, etc. Y quién dice las enfermeras, dice de otras profesiones sanitarias que pueden prescribir tratamientos, productos y demás.

Es cierto que  no prescribimos por ser enfermeras, es decir, existe una clara discriminación a que las enfermeras ejerzan sus competencias (no solo prescriptoras por cierto), solo por el hecho de ser enfermeras, pero el planteamiento paternalista de dejemos que las enfermeras prescriban... tampoco creo que sea nuestra mejor aportación, ni la salida al problema.

Desde luego no cuando hay ejemplos claros de otros países o comunidades donde esta labor desarrollada  por las enfermeras ha supuesto enormes beneficios tanto para los usuarios como para el Sistema en su conjunto. Y allí no han tenido que soportar juicios de valor ni chorradas de representantes de colectivos médicos ni de políticos ignorantes de la realidad profesional en los equipos de salud del siglo XXI.

Desconozco qué experiencia o conocimientos tienen algunos políticos actuales de las necesidades y opiniones sobre estos temas tanto de usuarios como médicos y demás componentes del Sistema Sanitario, pero desde luego parece estar anclada en un acartonado pasado. Tal vez sean rehenes de sus propios prejuicios o de interesados consejeros, asesores y supuestos representantes de colectivos que en realidad sólo defienden intereses y beneficios particulares. Si no nos liberamos de esas rémoras, tal vez sean los pacientes y profesionales los que se terminen deshaciendo de ellos.