martes, 18 de noviembre de 2014

#enfermeriavisible.


El pasado día 24 de octubre surgió en la blogsfera sanitaria el movimiento #enfermeriavisible, que nace como respuesta a la rueda de prensa y tratamiento mediático de la feliz resolución de la enfermedad de Teresa Romero. (Desde este humilde rincón también le mandamos un abrazo y nuestros mejores deseos.).

El movimiento  nace en las redes de un grupo de profesionales que saltan al ver como la Enfermería estaba completamente desaparecida en la rueda de prensa que se hizo a raiz de la curación y debido a la enorme presión mediática que tuvo este caso. Presión mediática que tenía que ver más con la seguridad de los cuidados (Y quienes los proporcionaban) que con el tratamiento médico que recibía la paciente.

Durante unos días el malestar en las redes sociales fue más que destacable, reforzado con post como  el excelente de Juan F. Hernández-Yañez La otra mitad del cielo (de Teresa), o el de Azucena Santillán Lo que no se ve: existe. La enfermera invisible. Hay una serie de post en los blogs muy interesantes y que además reproducen el manifiesto #enfermeriavisible, dirigido sobre todo a agentes de prensa, directores de medios, y periodistas para que tuviesen en cuenta que es necesario contar con la enfermería en el manejo de la información sanitaria.

Asimismo Andoni Carrion de la Comisión Gestora, propone en la misma linea una recogida de firmas en Change.org reclamando la visibilidad de los cuidados, con un modesto objetivo de llegar a las 5000 firmas. (Si no has firmado aun te ruego que lo hagas ya.)

En unos pocos días la actividad alrededor dels hashtag #enfermeriavisible, fue frenética, prensa, radio, y un aluvión de post en diferentes blogs que recopilan en Gestión de Enfermería. Y qué decir de los comentarios en los diferentes post, en algunos como en el mencionado La otra mitad del cielo (de Teresa), que han sido más que intensos.

Evidentemente la presión mediática, lo sangrante de la situación, hizo que todos saltáramos indignados. Desconocemos los detalles de la atención que se les dió a los pacientes de ébola, desconocemos el nivel de compañerismo, trabajo en equipo, desconocemos los detalles de la lucha por hacer una buena atención a esos pacientes, miedos, angustias, vacilaciones, las reuniones de equipo, ... Hace tiempo oíamos tambores de guerra, sabíamos algunos detalles escabrosos,... supimos de muchas cosas que se estaban haciendo mal, y muy mal, pero no supimos de como se estaban planificando los cuidados, formando a los equipos,...y el papel que en estas cuestiones tuvieron las enfermeras (Pero suponemos que el mínimo posible)

Llamó también la atención (pero menos) que en el famoso grupo (Comisión de expertos) que el ministerio de la presidencia formó para gestionar la crisis, no había una sola enfermera, cuando para planificar, gestionar y organizar los cuidados de estos enfermos están más que cualificadas; para muestra un botón, que fue realmente visible.

Lo que queremos decir, es que la situación no dejó de ser lo normal, lo que siempre pasa, lo que siempre se hace en nuestras instituciones, pese a la preparación y excelente competencia de algunas de nuestras compañeras. ¿O crees que en tu centro hubiese sido diferente?

La reclamación de la visibilidad de los cuidados, no es algo nuevo,  se viene pidiendo desde hace años en las redes sociales, en algunos casos de forma muy insistente, como nuestros amigos de cuidando.es que con la iniciativa #24h24p desde 2011 plantean este problema desde múltiples perspectivas, y a día de hoy tienen en su blog una sección dedicada al tema.

Y aunque por lógica el nivel de actividad alrededor del hashtag #enfermeríavisible ha bajado, este problema que tiene pinta más de síntoma que de enfermedad, seguirá siendo debatido, reclamado y peleado en las redes sociales; desde #6000enfermeras también queremos colaborar en este importante debate. Por eso en su momento nos sumamos a difundir en nuestro facebook el manifiesto y por eso queremos darle continuidad al movimiento con este post.

De mano queremos agradecer a las enfermeras (Y no enfermeras) que han echado a correr esta iniciativa, son todos referentes en la red para nosotros. Pero no quisieramos que esto se quedase en el hashtag, de hecho estamos seguros de que los percusores no pretenden que se quede en otra batalla lustrosa. Quizás lo más importante es hacer conciencia enfermera, más de cara adentro que cara afuera.

De los post que se han publicado hay dos que nos han llamado más la atención, quizás porque nos sentimos más identificados con lo que exponen y proponen, si bien a la hora de proponer parece que sufrimos en general un estado confusional crónico:

El primero es el de Chema Antequera Enfermería visible, hasta el infinito y más aun..., en el que aunque nos duela, pone especial énfasis en recalcar que la responsabilidad de la invisibilidad, recae sobre todo en los propios profesionales. Compartimos desde #6000enfermeras esta tesis, y creemos que propone acciones prácticas concretas en las que podríamos y deberíamos ir trabajando. En definitiva, creemos que la enfermería debería luchar no tanto por aparecer en los medios, como por estar en los ámbitos en los que se toman las decisiones, en los que se trazan las líneas, en los que se gestan los presupuestos. Volvemos a lo que comentábamos sobre la comisión de expertos.

El segundo, es del blog de Fernándo Campaña La revolución enfermera no será televisada (f***!) #enfermeriavisible. Y de ahí nos quedamos con la llamada a la actitud de todas y cada una de las enfermeras, porque de eso depende el éxito de una "revolución" que sin duda no es mediática, y no va a venir de los líderes de la enfermería, ni de los de ahora (Por supuesto) ni de los que vengan si no tienen el soporte de sus compañeras.

Es necesario trabajar pues en estos dos sentidos, con acciones concretas, a nivel macro, con búsqueda de presencia e influencia en los ámbitos de toma de decisiones, y a nivel micro con valentía y generosidad defendiendo la profesión de intereses particulares. No podemos echar la culpa a uno solo de estos aspectos, hay que luchar por tener un hueco y exigir que los que ocupan huecos defiendan la profesión.